Hay días en los que las cosas no salen bien, y uno de esos coincidió con la carrera del domingo pasado en Vilaboa. Y no sé muy bien por qué, pero volver a casa con solo seis tipos de fotos distintas no es para echar cohetes... No sé si fue por el polvo del circuito -casi tanto como el la carrera de Noia 2009-, que hacía imposible sacar dos fotos seguidas a corredores que venían juntos, porque me paré demasiado en algunas zonas por la mañana, o porque simplemente no estaba inspirado, pero no salió lo que esperaba.