Como ya suele ser habitual desde hace tiempo, me pongo delante de la pantalla del ordenador y no sé qué escribir. Podría ser sobre trabajo, sobre trabajo o sobre trabajo, o también sobre el hecho de que si voy a la carrera de este fin de semana en Marín sería la quincuagésima carrera de descenso de mi historia -afotando, se entiende-.
