El lunes pasado hice una de las estupideces más grandes que recuerdo, entendiendo por estupidez aquel acto que solo sirve para perder tiempo, salud y/o dignidad, y del que no se obtiene beneficio alguno. La estupidez consistió en seguir tres vuelos seguidos -de Vigo a Madrid, de Madrid a Londres y de Londres a Pekín- a través de internet, utilizando los medios que puse en la entrada anterior y algunos más -páginas de los aeropuertos, Libhomeradar, Flightaware e incluso una web en la que salen fotos de todos los aterrizajes en Heathrow casi en tiempo real-.