Wednesday, April 24, 2013

Tercer Descenso O Xalo (I): sobre los caballeros que descendían desde las altas cumbres


En un rincón apartado de la Península Ibérica verde como ningún otro y con tantos ríos y montes que no alcanzaba la memoria para conocerlos todos, habitaba un pueblo formado por gentes amables y hospitalarias, amantes del buen vino y de ir ás mozas, con un idioma propio y una capacidad de superar adversidades admirable e imposible de igualar por ninguna otra comunidad, que vivía en paz y armonía sin más fuentes de discusión que las frías temperaturas de sus azulverdosos y anchos mares en verano o el alto coste de los numerosos puertos donde alzaban el vuelo y se posaban gigantescos pájaros metálicos, brillantes como las armaduras de los aguerridos guerreros salidos de sus tierras. Galicia le llamaban.


Pero por mucho que pudiera parecer no todo era tan maravilloso y perfecto en esa noble y antigua esquina del reino, ya que en ese mismo lugar habitaba un grupo de personas tenaces como los salmones que remontan los ríos orgullosos e incansables, que se negaban a seguir las estrictas normas morales y de comportamiento del resto de sus cohabitantes cual rebelde desertor, y que incluso desafiaban las leyes de la gravedad cual ave en majestuoso vuelo rasante. Entre ellos se conocían como riders, bikers o downhillers, aunque el resto la comunidad los llamaba simplemente locos, como quien nombra a un demente al que no le queda ni un rayo de lucidez. Qué equivocados estaban aquellos que despreciaban la pasión con la que esas gentes amaban su forma de vida.


Cierto día de primavera, con el frío y lluvioso invierno ya casi olvidado por todos, estos sufridos pero valientes caballeros de relucientes monturas metálicas -o carbonosas, en el caso de los más pudientes o de más rancio abolengo-, llegados de diversos lugares del norte y centro del reino, se reunieron para batirse en combate en las inmediaciones del monte Xalo, dispuestos a demostrar lo mucho que habían progresado en sus intensos e interminables entrenamientos invernales -por los que habían tenido que renunciar a alegres fiestas, copiosas comidas e incluso guapas y cariñosas mujeres-. El honor estaba en juego y nadie estaba dispuesto a guardarse lo más mínimo, ya que estaban convencidos de que el esfuerzo les traería una merecida gloria.


Después de tener la generosa oportunidad de descender dos veces el pedregoso, abrupto y peligroso pero rapidísimo camino que podía hacerlos ascender a lo más alto de las clasificaciones -cada uno en la medida de sus posibilidades, ya que competían en igualdad de condiciones niños, jóvenes y ancianos, algunos inexpertos y otros curtidos en mil batallas- el resultado, refrendado por los malvados y oscuros jueces de la federación, fue el esperado aunque no por ello menos emocionante: el gran Antonio Ferreiro se alzó con el trofeo al caballero más hábil y veloz, seguido del no menos intrépido Aarón Caballero y del valiente Rubén Castro. ASÍ terminaron el resto de contendientes.


Unos más ufanos por haber saboreado las mieles del triunfo y otros más apesadumbrados por no haber podido demostrar su gran valía en el terreno -o por haber terminado lesionados, fruto de errores poco frecuentes pero no por ello menos dolorosos-, todos prometieron volver a pelear en justa batalla unas semanas más tarde, en los sureños, soleados y cálidos montes de la localidad pontevedresa de Marín. Nos quedan para el recuerdo las imágenes del esfuerzo de estos valientes caballeros, de su concentración y de su compromiso con la competición:
















Saludos, mis estimados lectores.




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6 comments:

  1. La viajera por España en LorcaApril 24, 2013 at 12:39 PM

    Desde un rincón apartado del levante, donde no hay verde ni agua ni nÁ de nÁ... He de decir q es de lo mejor q he leído por aquí... jaja. Después de lo del pan, claro está. ;)

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    1. Que no hay ná de ná? Sí que tiene que haber... cosas tan bonitas como Robos, Especuladores, Inmobiliarias, Marina d'or, Oscurantismo político y contadas veces incluso Nieve...

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  2. ¡Excepcionáis fotos José! Encadres perfectos e gatillo rápido e preciso. ¡Enhoraboa!

    tinquerelo

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  3. Buenisima crónica como siempre, y el reportaje fotográfico chapeau
    A ver si organizamos otra kedada por tierras luguesas que tenemos circuito nuevo jijiji
    Saludos!

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    1. Gracias Manu, me alegra que te guste la entrada!
      Cuando sepais algo de esa quedada avisad, a ver si hay tiempo y se puede ir...
      Saludos!

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